La Secretaria de Educación Pública,
(SEP, 1996), hace mención que “precisamente por la importancia y la complejidad
que tiene esta etapa de crecimiento, la educación preescolar no puede alcanzar
por si sola los mejores resultados; para lograrlos son también indispensables
el estímulo y el apoyo que los niños reciban en el ambiente familiar” (p, 5).
Es por ello que los padres deben de tener el compromiso para la educación de
sus hijos, no solo dejarles la labor a los maestros sino que también se
integren en las actividades escolares y que se vea una participación activa.
Para Garton (1994), el papel
de los padres de familia como enseñantes no finaliza cuando el niño inicia su
educación preescolar, por el contrario se vuelve más preciso y más ajustado el
apoyo de los padres, ya que en casa es la base en donde el niño debe de recibir
estímulos, motivación e inducir el interés las formas y funciones del lenguaje.
Al aprender a escribir
podemos acumular y transformar no solo nuestras representaciones, sino también
nuestras expresiones.
Barthes dice que el mejor regalo que
un escritor le puede hacer a un lector es transformarlo en escritor. Es cierto
que el proceso de lectura consiste en una re- escritura del texto, ya que no
hay lectura sin interpretación y buenos textos son los que estimulan la
interpretación y el compromiso activo del lector (Tolchinsky, 1993, p.71).
Cuando un niño se enfrenta a
una situación de vida real en donde se le presenta la necesidad de leer un
texto, es decir comienza a mostrar un interés y un gusto por la lectura o
escritura, es ahí donde se inicia y sobre todo ponen en juego sus competencias
las cuales son: leer, hablar, escribir y escuchar. Es por ello que la familia
debe de tomar en cuenta el interés por aprender que presenta el niño, sin
forzar al educando a realizar ciertas actividades de lectura y escritura
(Jolibert, 1997).
Los actores escolares deben
de buscar y organizar actividades sistemáticas dirigidas a los padres y a los
demás miembros de la familia para que puedan participar en un labore de apoyo
educativo en los niños preescolares (SEP, 2011).
Cabe mencionar que en el
Principio Pedagógico número 10 nos recalca sobre la importancia y el pacto que
debe existir entre el docente y los padres de familia, con el fin de promover
normas que regulen la convivencia y establecer vínculos para el aprendizaje del
niño, de ello retomamos el apoyo para favorecer, promover la lectura y
escritura en los educandos.
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